sábado, 14 de marzo de 2015

Mi más sentido 'Bésame'

He cargado una pistola con dos balas.
Una moneda en la mano:
- Cara o cruz
Y seguía planteándome que sería dar la cara a tanto destrozo y cual la cruz de tanto dolor.
- Cara o cruz - me repetía.
Y la otra mano armada, en cambio el valor se quedó a kilómetros en alguna de esas playas.
Dos disparos, dos balas, dos personas y un corazón.
Porque a veces lo diferente no choca, encaja.
La mejor forma de morir no es por una bala, es de un polvo y sin tocarme tú ya me has roto.
La gente dice que el amor consiste en entregar una pistola cargada a la otra persona arriesgándose a ser disparada. Yo hoy les diría a esas personas que tú no necesitas balas, que soy yo quien las guarda en la recamara, y aún te espero.
- Cara o cruz
Ya solo oigo las agujas de reloj a cada paso, el tiempo se agota y las heridas se abren.
- Dispara
Y me herí a mí misma. Pero ¿sabes cual es la putada?
Que la mejor forma de morir no es de un disparo, es de un polvo y yo sigo esperándote en la misma habitación.
Acaba lo que ya has empezado, mi más sentido Bésame.

viernes, 6 de febrero de 2015

Herido diario


Hoy no te escribo bajo los efectos de ninguna droga etílica lo suficiente fuerte como para perder la consciencia de todas las putas incoherencias que escribo bajo su nombre. Las arrastro y las escondo debajo de sus letras (como quien esconde la basura debajo de la cama) para que él, siempre implecable, reluzca por encima de todo.
Hace media hora que se fue a dormir y yo sigo aquí, presa del pánico, de los gritos del olvido detrás de mis oídos. Creo que se han convertido en las voces de todo cuanto temo, y más a las dos de la mañana en una cama vacía.
- No es la intensidad, es la frecuencia.
Y miro mis destrozos. Él, parece en calma.
Me he cosido los duelos al pecho para ocultar la verdadera agonía de dentro, que no es la suya ni la de tantos otros cuyos pedazos tengo marcados de dentro a fuera y de fuera a dentro. Ahora es la nostalgia, ahora y siempre ha sido ella aunque su nombre se esconda detrás de cada nuevo desconocido que trascruzo a primera mirada (que las vistas son cortas para medir el alma). Ellos son ella y ella es cada uno de estos nuevos astillados retablos de los que se compone mi cuerpo.
- Debiste dejarlo.
Y lo sabía, herido diario, lo sabía, pero para entonces su acento se había acomodado ya en mis oídos, el dolor estaba hundido entre las costillas que arañaban las posibilidades de que no fuera un sueño y yo, yo me perdía.
He fracasado tantas veces como he prometido olvidarle y eso, duele más que cualquier engaño. Que fingirle y fingirme esperando pasar los días hasta que haya uno en el que no sangre. Que quererle y dejar de quererme porque mi corazón no entiende de partidas. Eso, duele casi tanto como escribirte a ti cuanto le echo de menos, herido diario.
                                           

viernes, 30 de enero de 2015

Bipolaridad y otros transtornos provocados por tu nombre

Creo que ya dije suficiente sobre todo lo que nunca debí haber dicho.
No eres tú, soy yo.
Es la puta imperfección de tu sonrisa cuando nunca ninguna fue tan perfecta.
Y es curioso, pero aún te oigo.
Y es destructivo, pero aún te echo de menos.

Nunca un café tuvo mejores recursos poéticos para olvidarnos del "todo" que nunca formulamos.
Ni un amanecer me habló del daltonismo de tu ausencia.
En el armario aún se sostienen las perchas de un verano que creo que debí soñar alguna de estas noches.
Te he colgado hasta sacar la ropa de primavera porque Diciembre es demasiado frío para encontrarnos a solas.

Aún sigo durmiendo, pero no me despierto.
Creo que el reloj se ha parado o la puta alarma del móvil no ha vuelto a sonar pero, no me despierto.
No sé en qué mes estamos, ni si quiera qué día.Y no me importa.
Puede que ya hayamos parado pero no me encuentro.
Me busco, pero no me veo.
Ya no entiendo.
Supongo que porque no me leo en las cicatrices de tu cuerpo.
(Aún no sé si tienes cicatrices, pero si las tienes, deben ser preciosas)

He mirado una cerveza y no he tenido ganas de beber.
La cordura reinaba en la incoherencia y tú no estabas detrás de la barra. Tampoco en mi cabeza como algo que debía reemplazar por resaca. Ella era mi mejor recurso poético para deslenguarte todo cuanto ahogaba.
Has perdido todos mis sentidos los cinco los seis o los dieciocho necesarios para quererte y hacerte el amor a la vez. y ahora...

No te veo. No me veo. No te quiero. Te quiero. Me pierdo. No me encuentro. No me despierto.

Las cosas carecen de motivos rebosadas de sentidos que exhuman tu nombre, y tengo la autopsia de mis órganos internos declarándote culpable.
Motivo de la muerte: la necesidad de ti.
La esquela remarca el día en que decidiste marcharte.
Y a veces, duele.
Creo que alguno de estos días al fin me encuentro.
Y me veo.
Y me despierto.
Y entiendo que para tu olvido era necesario todo esto.




domingo, 7 de diciembre de 2014

Me enamoré de ti

Acabo de romper tu fotografía  y mentiría si dijera que todo lo que un día sentí por ti no se ha roto en el instante justo en el que crujió el papel. He guardado los trozos de la yo que se ha ido contigo en el último cajón de la habitación mas olvidada de la casa. Esa en la que no hay calefacción. Y, créeme, no voy a rescatarte, ni a ti ni a ella.
Hoy ha muerto quien cree para quererte y al final de todo esto (de tanta nada) me encuentro en el mismo punto, en el inicio en blanco de tantas servilletas que claman tinta (la tuya me intoxicó demasiado).
Aún te recuerdo.
Pero ya lo hago como una imagen difusa de un sueño que realmente nunca llegué a vivir. Quizás debí haber enseñado a mi corazón a no enamorarse de ti tan rápido, pero cómo puedo culparlo si mis sentidos también lo hicieron nada más ver tus ojos, oír tu acento, retar tu piel... mis dedos quisieron trazar el camino que llevase de tus pecas a tu boca y una vez allí, mis labios sentir los tuyos sin ritmo alguno (que es mejor perderse en improvisaciones que navegar con dirección pactada) y mis ojos, mis ojos pecarían si intentasen cerrarse ante los tuyos para besarte.
Me enamoré de ti, y hubiese estado dispuesta a salvarnos si tan solo hubieses aceptado mi mano en vez de permanecer callado; pero, tampoco puedo culparte si fui yo quien te pidió ese silencio.
Me enamoré de ti, y te pensé hasta que las farolas dejaron de iluminarme al recorrer sus calles.
Me enamoré de ti, y fue jodidamente estúpido por mi parte aún conociendo, aún conociéndote, aún conociéndome.
Me enamoré de ti y será la última vez que te lo diga y será la última vez que me lo repita a mí misma y la última que lo grite al mundo porque ya no siento,  porque hoy estoy vacía y qué más da que te repita si nunca vas a poder entender
cómo me enamoré de ti.
                                                                                          

viernes, 28 de noviembre de 2014

Noviembres mojados

Se oye el corte de la vena aorta, una ventana rota en mil pedazos y las gotas de lluvia entre tanto y tanto ¿quién fue el asesino en este escenario?
 Ya no me gusta quedarme en la cama cuando llueve, prefiero mojarme, oír el golpe de la ventana rota y sentir la puñalada en la vena aorta de todo lo que continúa desangrándome. He llegado a tanto de ti que ya no conozco horizontes, no tengo nombres para tal abstracto y las paradas se vuelven carreras que hubiera deseado tener en las medias si tus uñas hubiesen arañado mis piernas. Sería mejor cederte una noche, a mil lluvias en la cama, a ver si así me ahogas entre sábanas y rosas despintadas y terminamos con los condicionales pasados.
Te temo como a un suspiro y me recorres el pecho como aquel pensamiento que no trato de apartar, que si te tengo sea en algunas de tus formas porque hoy, sí, esta noche de tormenta, prefiero sentenciar a muerte la batalla en el campo de tu cama al continuo silencio de los días en relojes sordos que esperan tu voz. Que si me duelo, no sea de vísceras sino de tu cuerpo, y si me pierdo, sea tras huir cinco minutos antes de que abras los ojos para no preguntarte cómo era mi nombre. Esta noche no solo llueve fuera, yo misma estoy impregnada de la cal y arena que dejamos en aquella playa sin nombre que rompe el tuyo entre las rocas.
Y ahora sin más, te callas, me cierras los ojos pero oigo el corte de la vena aorta, la ventana en mil pedazos y las gotas de lluvia entre tanto y tanto... tú eres quien ha desaparecido dejando el eco de presencia que resuena en las paredes.
¿Quién fue el asesino en este escenario?

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Mi problema eres tú.

El problema vino cuando fui consciente de que dolías
y aún quería tenerte cerca.

El  problema vino entonces 
y no cuando me enamoré de ti.

El problema viene ahora cuando me duele el pecho de extrañarte
y no cuando despierto sin ti.


Bonitas palabras,

Sí.

Pero joder, como se clavan.


Creo que el alcohol me confunde.

-Miento-

Yo me confundo
al pensar que me quieres
aunque sea un poco o              
                                                                   desde lejos.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Paradas con tu ausencia.

Hay un niño riendo en el metro y cinco paradas a rumbo resuelto, alguien desea ser la causa de esa sonrisa
Hay una niña llorando a sus adentros y cinco paradas ausentes, alguien que no la espera se viste de gala para su mejor fiesta.

Dime si montar en ese tren es el fin o el comienzo, un capítulo o la tapa cerrada donde ya no hay letras pequeñas que leer.

He buscado en cada esquina desde que desapareciste, en la oscuridad de los parques y las noches, te he buscado robando sonrisas viejas y sentimientos de bolsillo como excusa para no verme sin ti, que verme sola no duele tanto, y así.. encontrarte.

Me he robado mis propias palabras, pero de las tuyas también me encargué y ahora solo me queda asumirte en silencio como ni el primero ni el último de mis daños.
Consuelo o desgracia a misma media o en descompenso el dolor, dice mi cuerpo, yo solo te traduzco.

Solo quedan 35 minutos para que deje de escocer, dice el subconsciente al corazón, y pasan, pero siempre hay uno más. 
Los segundos me matan, te dije, así que, dispárame.
Y vas tú y me ahogas, intoxicándome con tanto recuerdo en agonía lenta.

¿Hasta qué punto es hermoso idealizar a alguien? ¿ Dónde radica la razón de perder el control?

A lo mejor el niño que ríe en el metro lleva demasiado alcohol en vena para contestar a la niña que llora esperándole en la estación.

Yo tiré la llave y fui consciente de ello, no tú, amor.